2 de julio de 2026

México ante una nueva etapa: Continuidad del T-MEC y revisión anual con Estados Unidos y Canadá

Holland & Knight Alert
Rodolfo Rueda | Lizeth Cordova Solis | Carlos Nieto | Turenna Ramirez Ortiz | Natalia Cardona

Autoridades de México, los Estados Unidos y Canadá, el 1 de julio de 2026, sostuvieron una reunión trilateral de revisión conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista en el propio acuerdo a seis años de su entrada en vigor. El encuentro confirmó que, por ahora, no existe consenso entre las tres partes para prorrogar automáticamente el tratado por 16 años adicionales.

La decisión no implica la terminación del T-MEC ni modifica de manera inmediata las reglas comerciales vigentes. El tratado continúa en vigor y las operaciones de comercio e inversión entre los tres países seguirán sujetas al marco jurídico vigente. Sin embargo, al no haberse alcanzado un acuerdo para prorrogarlo, se activa una nueva etapa de revisiones anuales durante los próximos 10 años, en la que las partes deberán seguir evaluando el funcionamiento del acuerdo y sus posibles áreas de ajuste.

Si bien el T-MEC no termina, entra en una fase de mayor incertidumbre política y negociación recurrente. En el caso de México, el tratado seguirá siendo el principal marco de integración económica de Norteamérica, pero su futuro dependerá cada vez más de la capacidad de los tres países para administrar tensiones comerciales, industriales y geopolíticas.

Postura de Estados Unidos

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (United States Trade Representative o USTR) informó que no aceptó renovar el T-MEC en su forma actual. Asimismo, precisa que el tratado permanece vigente mientras se atienden los temas pendientes o hasta una eventual terminación conforme al propio acuerdo. Estados Unidos también confirmó que continuará trabajando con México y Canadá para atender lo que considera deficiencias del T-MEC y sus déficits comerciales con ambos países.

A su vez, Washington evita otorgar certidumbre plena de largo plazo sin antes revisar asuntos que considera prioritarios. Entre los temas que previsiblemente podrían adquirir mayor relevancia se encuentran reglas de origen, contenido regional, industria automotriz, acero y aluminio, cumplimiento laboral, agricultura, cadenas de suministro y reglas frente a la participación de China en la región.

Para Estados Unidos, la revisión anual puede funcionar como una herramienta para mantener presión sobre sus socios comerciales, sin terminar el acuerdo ni romper de inmediato la integración productiva regional. En términos políticos, el mensaje les permite mostrar una postura dura en materia comercial, al tiempo que preservan la operación del tratado.

Postura de Canadá

Canadá adoptó una posición claramente favorable sobre la continuidad y renovación del T-MEC. Dominic LeBlanc, ministro canadiense responsable del comercio con Estados Unidos, reiteró el respaldo de su país al acuerdo y a su renovación, señalando que el tratado sostiene millones de empleos en Norteamérica y permite a las empresas canadienses mantener acceso seguro y predecible a sus principales socios comerciales.

El gobierno canadiense también enfatizó que el T-MEC permanece plenamente vigente hasta 2036 y puede renovarse en cualquier momento por otro periodo de 16 años. Esta precisión es importante para reducir incertidumbre, pues, aunque no hubo prórroga inmediata, el mecanismo de revisión permite que las partes acuerden la prórroga en una revisión posterior.

Canadá, sin embargo, no limita su agenda a la cláusula de revisión, ya que señala la necesidad de sostener discusiones sustantivas con Estados Unidos sobre aranceles sectoriales aplicados al acero, aluminio, automóviles y madera canadienses. En ese sentido, buscará defender el marco trilateral, pero también utilizará la revisión para atender disputas bilaterales específicas con Washington.

Postura de México

México ha buscado transmitir un mensaje de estabilidad, asegurando que el T-MEC no se termina, que no se modificará en el corto plazo y que el comercio regional continuará operando con normalidad. Esta posición parte de una lectura jurídica del propio tratado que dicta que, si las tres partes no acuerdan su prórroga por 16 años más, el acuerdo mantiene su vigencia actual y se abre un periodo de revisiones anuales durante la próxima década. 

La Secretaría de Economía de México también ha señalado que se mantendrá el diálogo con los Estados Unidos. En particular, se prevé una nueva reunión bilateral durante la semana del 20 de julio de 2026 en la Ciudad de México, lo que será relevante para identificar los temas que Washington buscará colocar como prioritarios en la siguiente fase de negociación. El USTR también confirmó que sostendrá con México una tercera ronda de negociaciones bilaterales vinculadas a la revisión conjunta del T-MEC durante esa semana.

Para México, el principal reto será preservar la certidumbre para inversionistas y sectores productivos, evitando que las revisiones anuales se conviertan en una renegociación permanente. Es decir, se buscará implementar una narrativa donde, por un lado, el tratado sigue vigente y, por otro, se abre una etapa de negociación más intensa y políticamente sensible.

Posibles temas de negociación

Aunque en esta etapa las partes aún no han presentado una agenda pública integral de negociación, los comunicados y mensajes oficiales permiten anticipar algunos temas sensibles, como los que se exponen a continuación:

  • Industria automotriz y contenido regional. Se prevé que Estados Unidos busque revisar el cumplimiento de reglas de origen y contenido regional, especialmente en sectores altamente integrados y con presión política interna.
  • Acero, aluminio y sectores industriales. Canadá ha señalado expresamente su interés en discutir aranceles sectoriales aplicados por Estados Unidos al acero, aluminio, automóviles y madera. Estos temas podrían incidir indirectamente en la discusión regional del T-MEC.
  • Cadenas de suministro y China. La revisión podría incorporar preocupaciones sobre triangulación comercial, insumos provenientes de terceros países y participación de empresas chinas en cadenas productivas instaladas en México o en la región.
  • Mecanismos laborales. El cumplimiento laboral seguirá siendo un componente relevante de la relación comercial, particularmente para México, dado el uso del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida en años recientes.
  • Agricultura y acceso a mercado. Los productos agroalimentarios suelen ser políticamente sensibles en los tres países, por lo que podrían surgir presiones específicas en materia sanitaria, fitosanitaria o de acceso a mercado.
  • Energía, inversión y certidumbre regulatoria. Aunque no necesariamente será el primer tema de la agenda pública, los inversionistas seguirán observando el tratamiento a inversiones, permisos, infraestructura, electricidad, combustibles y cumplimiento de compromisos internacionales.

Próximos pasos para las empresas que operan en Norteamérica

Si bien la revisión anual no equivale a una terminación automática del T-MEC, al no existir consenso para prorrogarlo por 16 años adicionales, las partes deberán seguir reuniéndose anualmente durante los próximos 10 años para evaluar el funcionamiento del acuerdo.

En caso de que las partes lleguen a un acuerdo de prórroga de la vigencia durante este periodo de 10 años de revisiones anuales, el T-MEC seguiría vigente por otros 16 años, reiniciándose el ciclo de revisiones conjuntas previsto en el propio tratado.

Las preferencias arancelarias, reglas de origen, disciplinas comerciales, mecanismos de solución de controversias y compromisos laborales y ambientales siguen aplicándose. Lo que cambia es la certidumbre política, pues, en lugar de una prórroga inmediata de largo plazo, se abre una etapa en la que cada revisión anual puede convertirse en un espacio de presión, negociación y condicionamiento.

Esta dinámica puede tener efectos en decisiones de inversión de largo plazo, particularmente en sectores que dependen de cadenas regionales integradas. Para empresas mexicanas, estadounidenses, canadienses y latinoamericanas con operaciones en Norteamérica, el punto clave será monitorear el texto vigente del tratado y las prioridades políticas que cada país coloque en la mesa.

En conclusión, la reunión trilateral puede interpretarse como el inicio formal de una nueva etapa del T-MEC en donde el tratado sigue vigente, pero su renovación de largo plazo dependerá de negociaciones anuales durante los próximos 10 años, de la evolución política en los Estados Unidos y de la capacidad de México y Canadá para construir una posición regional lo que permite negociar con Washington desde una posición de fortaleza.

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