La reducción de la jornada laboral en América Latina: Lecciones desde México y Colombia
Las empresas con operaciones en América Latina enfrentan hoy una realidad ineludible: la reducción de la jornada laboral ha dejado de ser un debate teórico para convertirse en legislación vigente en las principales economías de la región. México aprobó en 2026 una reforma constitucional que reducirá progresivamente la semana laboral de 48 a 40 horas hacia 2030, mientras que Colombia concluyó en julio de 2026 la implementación de un proceso similar que constó de una reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 42 horas semanales, iniciada en 2023 y culminada en 2026. El siguiente análisis ofrece a las organizaciones con presencia regional las herramientas necesarias para anticipar riesgos, optimizar sus estructuras operativas y transformar el cumplimiento normativo en una ventaja competitiva.
El contexto internacional
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) impulsa desde 1919 la reducción progresiva de la jornada laboral, promoviendo un estándar de 40 horas semanales sin disminución salarial. Numerosos países con economías importantes, incluidos Francia (35 horas), Irlanda (39 horas) y Australia (38 horas), ya operan bajo este esquema, y la evidencia internacional confirma que una menor cantidad de horas trabajadas no reduce la producción. Por el contrario, impulsa la eficiencia operativa, la innovación en procesos y la competitividad de las empresas que se adaptan oportunamente. Además, fomenta una mayor atracción y retención de talento, así como con mejoras en el bienestar y la salud de los trabajadores, factores que inciden directamente en la productividad y la sostenibilidad de largo plazo de las organizaciones.
América Latina: Un punto de inflexión
En América Latina, esta discusión cobra especial relevancia, ya que la región registra, en promedio, jornadas laborales más extensas que las observadas en economías desarrolladas. Aún predominan los máximos legales de 48 horas semanales, establecidos entre principios y mediados del siglo XX. Sin embargo, el debate sobre la necesidad de reformas que promuevan una mayor autonomía en el tiempo de trabajo ha cobrado fuerza en varios países.
Actualmente, Ecuador es de los pocos países de la región que cuenta con una jornada laboral ordinaria de 40 horas semanales (desde 1980), mientras que Brasil, El Salvador, Honduras, República Dominicana y Venezuela tienen jornadas de 44 horas; en este contexto, México se une a Chile como los países que están en proceso de aplicación de reducciones graduales de su jornada laboral, mientras que Colombia concluyó su reducción de jornada a 42 horas.
Implicaciones para el sector empresarial en México
En México, la reducción gradual de la jornada laboral supone un cambio estructural en la forma en que las empresas administran su fuerza de trabajo, particularmente en sectores con operaciones continuas o alta dependencia de mano de obra, como manufactura, logística, transporte, comercio, hospitalidad y servicios, ya que la reducción será de dos horas por año hasta llegar a las 40 horas, en 2030.
Entre las principales consideraciones para las organizaciones destacan las siguientes:
- posible incremento de los costos laborales derivado de la contratación de personal adicional o del pago de horas extraordinarias
- necesidad de reorganizar turnos, horarios y cargas de trabajo para mantener los niveles de operación
- revisión de esquemas de productividad y estructuras organizacionales diseñadas bajo modelos de mayor disponibilidad laboral
Adecuación de contratos individuales y colectivos, reglamentos interiores de trabajo y políticas internas.
Frente a este panorama, diversas compañías han comenzado a desarrollar estrategias de preparación que incluyen diagnósticos de impacto operativo, rediseño de procesos internos, optimización de estructuras de trabajo e implementación de herramientas tecnológicas. En particular, los sistemas electrónicos de control de asistencia, las plataformas de monitoreo de productividad y los mecanismos de automatización operativa se perfilan como elementos clave para afrontar esta transición. Por ello, la revisión de experiencias y estrategias adoptadas en Latinoamérica, considerando las particularidades de cada sector, puede ofrecer una guía útil para la toma de decisiones y la planificación de los cambios que esta tendencia probablemente demandará en México.
Colombia: Un referente en la región
Colombia cerró en julio de 2026 un proceso sin precedentes: la implementación gradual de una jornada laboral máxima de 42 horas semanales. Esto ofrece lecciones para la región.
Con la entrada en vigor de la última etapa de la Ley 2101 de 2021, Colombia completó el 15 de julio de 2026 la reducción de su jornada máxima laboral de 48 a 42 horas semanales. El proceso fue gradual: 47 horas en 2023, 46 en 2024, 44 en 2025 y, finalmente, 42 en 2026, sin que en ningún momento pudiera implicar reducción salarial ni afectación de derechos adquiridos.
La reforma busca mejorar el equilibrio entre vida laboral y personal, fortalecer la atracción de talento e impulsar modelos de productividad basados en resultados. Sin embargo, para las empresas, menos horas disponibles ha significado replantear funciones, turnos, sistemas de control y la manera de garantizar continuidad operativa.
La experiencia colombiana confirma que reducir horas no eleva automáticamente la productividad. Según Natalia Camacho de Adecco Colombia, las empresas que aprovecharon la medida para rediseñar procesos y adoptar gestión por resultados mejoraron entre 5 por ciento y 10 por ciento. En contraste, quienes solo ajustaron horarios sin modificar cargas ni métodos de trabajo registraron caídas de hasta 3 por ciento en el desempeño por trabajador.
Los datos oficiales refuerzan la cautela. No es posible afirmar que la reducción haya aumentado automáticamente la productividad nacional. Los resultados varían según los ajustes adoptados por cada organización.
De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) de Colombia, la productividad laboral por hora trabajada creció 2,44 por ciento en 2024 y 0,40 por ciento en 2025. Sin embargo, la productividad por persona empleada aumentó 0,76 por ciento en 2024, pero cayó 0,56 por ciento en 2025.
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Indicador |
2024 |
2025 |
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Productividad laboral por hora trabajada |
2,44 por ciento |
0,40 por ciento |
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Productividad laboral por persona empleada |
0,76 por ciento |
-0,56 por ciento |
La conclusión es prudente: la productividad por hora puede mejorar con jornadas más cortas, pero ello no garantiza mayor producción total por trabajador. Múltiples factores, como la actividad económica, la inversión, la tecnología y la capacitación, influyen en estos indicadores, por lo que no es posible atribuir sus variaciones únicamente a la reforma.
La experiencia colombiana permite identificar las siguientes seis lecciones clave:
- Es una transformación organizacional, no un ajuste de horarios. Las empresas deben revisar procesos, metas, cargas, turnos y modelos de liderazgo.
- La productividad por hora es el indicador de éxito. Menos horas no generan mejores resultados por sí solas; el efecto depende de eliminar tiempos improductivos y gestionar por objetivos.
- El impacto varía por sector. Las áreas administrativas tienen mayor capacidad de reorganización, mientras que las operaciones continuas o de presencia física pueden requerir personal adicional, con el consecuente incremento de costos y precios al consumidor.
- La tecnología y el control interno son indispensables. La automatización libera capacidad operativa; los sistemas confiables de asistencia y nómina reducen errores, sobrecostos y contingencias jurídicas.
- La planeación anticipada mitiga riesgos. Simular turnos, costos y necesidades de personal antes de cada cambio legal permite una transición más fluida, acompañada de comunicación y capacitación.
- La inteligencia artificial (IA) distorsiona la medición. El desarrollo exponencial de IA coincidió con la reducción de jornada; las mejoras de productividad no son atribuibles exclusivamente a la reforma laboral.
En definitiva, menos horas no significan automáticamente mayor productividad. Los resultados dependen del rediseño de procesos, la adopción tecnológica y la cultura de gestión. Más allá del cumplimiento normativo, la reducción es una oportunidad para repensar la gestión del talento y la competitividad empresarial.
Lecciones para las empresas en América Latina
La evolución de las jornadas laborales en América Latina, particularmente a partir de las experiencias de México y Colombia, permite identificar tendencias que probablemente marcarán la agenda empresarial en los próximos años. Estas tendencias incluyen lo siguiente:
- La reducción de jornada se consolida como una tendencia regional.
- La productividad continuará siendo el principal indicador de éxito.
- La reorganización de procesos y estructuras operativas será cada vez más relevante.
- La tecnología y la automatización se consolidan como herramientas clave para facilitar la transición.
- La planeación anticipada permitirá gestionar riesgos y aprovechar oportunidades de manera más eficiente.
- El análisis comparado entre jurisdicciones seguirá aportando valor para la toma de decisiones estratégicas.
La reducción de la jornada laboral representa una transformación que trasciende el ámbito regulatorio y redefine la forma en que las organizaciones gestionan su talento, sus operaciones y su competitividad. Su implementación exige una visión integral que considere no solo aspectos laborales, sino también implicaciones operativas, financieras y estratégicas.
En este entorno, la experiencia comparada y el conocimiento de tendencias observadas en otras jurisdicciones constituyen herramientas valiosas para anticipar riesgos y diseñar estrategias de adaptación más efectivas.
Holland & Knight sigue de cerca la evolución de estas iniciativas a nivel regional e internacional, apoyándose en la experiencia de equipos globales que han participado activamente en el análisis e implementación de reformas similares en distintas jurisdicciones.
Para más información sobre este tema y su impacto en las operaciones de su empresa, favor de ponerse en contacto con los autores.
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